Es una metáfora de la forma del humo que sale de un tabaco encendido. El cuerpo del
humo es cambiante; toma diferentes formas al exponerse al aire. A veces son como olas en el mar, otras puede ser anillos que viven fugazmente y otras puede ser una flor que inicia como un solo tallo para luego separarse en pétalos que se pierden en el aire.
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